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Bastet era una diosa que podía convertirse en gato.

Aprenda cómo se honraba a los gatos en el Antiguo Egipto.

Los antiguos egipcios adoraron a muchos animales durante miles de años. Los animales fueron venerados por diferentes razones. Los perros eran valorados por su capacidad para proteger y cazar, pero se pensaba que los gatos eran los más especiales. Los egipcios creían que los gatos eran criaturas mágicas, capaces de traer buena suerte a las personas que los albergaban.

Para honrar a estas preciadas mascotas, las familias adineradas las vistieron con joyas y las alimentaron con golosinas dignas de la realeza. Cuando los gatos murieron, fueron momificados. Como señal de duelo, los dueños de los gatos se afeitaron las cejas y continuaron llorando hasta que sus cejas volvieron a crecer. El arte del antiguo Egipto muestra estatuas y pinturas de todo tipo de felinos. Los gatos eran tan especiales que quienes los mataban, incluso por accidente, eran condenados a muerte.

Según la mitología egipcia, los dioses y diosas tenían el poder de transformarse en diferentes animales. Solo una deidad, la diosa llamada Bastet, tenía el poder de convertirse en gato. En la ciudad de Per-Bast, se construyó un hermoso templo y la gente vino de todas partes para experimentar su esplendor.

Imagen de Christina Balit reimpresa con permiso de
El tesoro de la mitología egipcia de Donna Jo Napoli con ilustraciones de Christina Balit. Derechos de autor del texto © 2013 Donna Jo Napoli. Copyright de las ilustraciones © 2013 Christina Balit.