Las águilas calvas estaban al borde de la extinción debido a la caza y la contaminación. Pero las leyes creadas hace casi 40 años han ayudado a protegerlos y han regresado.

Las águilas calvas hembras son un poco más grandes que los machos. Sus cuerpos pueden medir tres pies (un metro) de largo y su envergadura puede ser de ocho pies (2,4 metros) de ancho. ¡Esa es aproximadamente la distancia desde el suelo hasta el techo!

Los nidos de águila se llaman aeries (AIR-ees). Las águilas calvas construyen sus nidos en la copa de los árboles altos para que los huevos estén seguros. Algunos padres regresan año tras año al mismo nido, agregando más palos, ramitas y pasto cada vez.

Los bebés, llamados aguiluchos, nacen de color gris claro y luego se vuelven marrones. Cuando tienen entre cuatro y cinco años, desarrollan sus cabezas y colas blancas normales. En la naturaleza, pueden vivir hasta los 35 años o más.

Las águilas calvas pueden elevarse a más de 3048 metros (10,000 pies) de altura y su gran vista les permite ver peces a una distancia de 1,6 kilómetros (una milla). Cuando atacan, ¡caen hasta 100 millas (161 kilómetros) por hora! Luego se deslizan por encima del agua, agarran un pez con las patas y vuelan para comérselo.